Otra de estas especies, también habitante de Australia, aunque en este caso del litoral sur, es el Loro de las Rocas (Neophema petrophila), el cual anida en grietas existentes en las peñas costeras. Varias otras especies, en vez de presentar tales requerimientos en cuanto al hábitat, se encuentran al parecer ligadas al hábitat mismo debido a la presencia en este de algún tipo en particular de vegetación el cual las provee de alimento o sitios de nidificación. Es así que el Loro de Pico Tosco (Rhynchopsitta pachyrhyncha), por ejemplo, se encuentra en estrecha asociación con las comunidades de Pinus; la Cacatúa Satinada (Calyptorhynchus lathami), por su parte, se asocia con las comunidades de Casuarina. El Loro de Gorro Rojo (Purpureicephalus spurius), la Amazona de Anteojos Rojos (Amazona pretrei) y la Amazona Tucumana (Amazona tucumana) son otras de las especies asociadas con comunidades específicas de plantas o vegetación. En algunos casos, aunque la asociación se presenta evidente,  las razones de la misma permanecen en misterio —el Inseparable de Carrillos Negros (Agapornis nigrigenis) y su asociación con las comunidades de Colophospermum es un ejemplo de ello.

ALIMENTACIÓN          
Frutos y semillas de varios tipos constituyen la dieta de la mayoría de los miembros del orden Psittaciformes. Los loris, un grupo arbóreo por excelencia, se alimentan de frutos blandos, así como de néctar y polen. Se han llevado a cabo, aunque no en gran escala, estudios del contenido en el buche y estómago en los loros; tales estudios —realizados principalmente en Australia y Brasil— han demostrado que la cantidad ingerida de insectos es mayor a la estimada. Son muchas las especies en las cuales se han hallado restos de insectos, incluyendo algunas cuya dieta consiste básicamente de semillas. Aunque estos organismos —los insectos— pueden ser ciertamente ingeridos por accidente por los loros, algunos autores opinan que los psitaciformes pueden ser algo más insectívoros de lo que se piensa. De hecho, algunas especies (miembros del género Calyptorhynchus, llamados “cacatúas negras”) se alimentan de larvas de insectos, e incluso la dieta de una de ellas se basa sobre todo en estas (C. funereus).

            Además del pico, los loros utilizan las patas a la hora de alimentarse. El primero les sirve también de asidero en los desplazamientos por los árboles y rocas, y ciertamente lo emplean de esta manera al buscar frutos y flores. Un loro, al desplazarse por alguna rama gruesa, se sostiene de ella con la punta del pico, al parecer permitiéndose así un movimiento más rápido al equilibrarse. Muchas especies toman el alimento con una pata, llevándolo de esta manera al pico. Estudios realizados por Smith (1971) concluyen que la gran mayoría de los representantes de la familia Loriidae, al igual que todas las cacatúas (excepto el género Nymphicus) y casi la totalidad de los miembros de la familia Psittacidae se alimentan de esta forma; en el caso de esta última familia, son principalmente las especies que se alimentan en tierra las cuales no emplean este tan peculiar método de alimentación.

            Curiosamente, el número de veces que los loros utilizan ya sea la pata izquierda o derecha al alimentarse ha sido registrado por algunos autores (Friedmann y Davis). Para tal fin fueron observados veinte individuos mantenidos en cautiverio, abarcándose siete géneros y dieciséis especies. Aproximadamente el 72% de los especímenes mostró una tendencia a usar la pata izquierda. Siete de las especies pertenecientes al género Amazona utilizaron en un 67% la pata izquierda, y de un total de diez se presentó una tendencia del 70.5% a emplear la extremidad izquierda. Un Loro de Pico Grande (Tanygnathus megalorynchos) utilizó en un 95% la pata derecha, mientras que una Amazona de Alas Anaranjadas (Amazona amazonica) se alimentó en un 75% con la pata izquierda, y, de los tres representantes de la especie Brotogeris fugularis (Periquito de Mentón Anaranjado) observados, ninguno hizo uso de la extremidad derecha. Por otra parte, de 56 conuros de Pescuezo Café (Aratinga pertinax) observados en cautiverio, la mitad mostró una tendencia a usar principalmente la pata derecha, mientras que la otra mitad empleó mayormente la pata izquierda (McNeil et al.). El tarsometatarso, tibiotarso y fémur de estas aves fueron posteriormente separados y medidos, resultando que en el primer grupo se presentó una diferencia bilateral positiva entre patas, siendo la extremidad derecha un poco más grande que la izquierda. Esta condición, sin embargo, no se dio de la misma forma en los especímenes ‘zurdos’, presentando los segmentos izquierdos (a excepción del fémur) una menor diferencia de tamaño con respecto a la extremidad opuesta.
Al descascarar las semillas de las cuales se alimentan, los loros se valen tanto del pico como de la lengua, sosteniendo el meollo extraído del fruto entre la gruesa lengua y la parte inferior de la mandíbula superior, y rompiendo o retirando la cubierta con el borde frontal cortante de la mandíbula inferior.

VUELO
            Los loros —y en especial las especies pequeñas— en su mayoría presentan un vuelo rápido y directo. En ocasiones, los períodos de planeo o las breves pausas que las aves hacen con las alas plegadas al cuerpo, posteriores al batido de las mismas, producen un especial vuelo ondulante. En formas grandes, el vuelo varía de acuerdo a la especie, las guacamayas, por ejemplo, presentando un vuelo bastante rápido, mientras que el vuelo de las cacatúas negras (géneros Probosciger y Calyptorhynchus) es tan lento como forzado.

            Se dice a menudo que un loro no es capaz de mantener el vuelo, con lo que algunos autores discrepan. Forshaw, por ejemplo, cita: “Al observar los vuelos de especies como la Cacatúa Galerita (Cacatua galerita), el Loro Eclectus (Eclectus roratus), y algunas amazonas (Amazona spp.) al atardecer, regresando a sus sitios de descanso, me ha impresionado la forma en la que los loros dominan los aires, apareciendo primero como puntos en el horizonte y posteriormente cruzando muy por encima de nuestras cabezas, dando la impresión de haber recorrido distancias considerables”.

            A pesar de no existir grandes distancias entre islas, las especies que las habitan vuelan en ocasiones de una a otra. De hecho, el Loro de Alas Azules (Neophema chrysostoma) y el Loro Raudo (Lathamus discolor) son dos especies australianas las cuales emigran recorriendo una distancia de aproximadamente 200 kilómetros a través del Estrecho de Bass. No obstante que a lo largo de este recorrido existen varias islas, muchas de estas no cuentan con árboles o sitios de descanso que pudiesen servir a la especie L. discolor, esencialmente arbórea.

BIBLIOGRAFIA

            Forshaw, J. 1981. Parrots of the World. David & Charles. Segunda Edición Singapore. 616 pp.

            De Grahl, W. 1995. Papagayos, Costumbres, Especies y Cría. Omega. Primera Edición. España.    295 pp.

            Blume. 1977. Los Pájaros. Blume. Primera Edición. España. 286 pp.

 

 

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