POR: ALBERTO BALLESTEROS

            En el número anterior tocamos aspectos muy importantes de la educación de nuestro cachorrito los cuales seguiremos comentando a continuación, se habló sobre el lugar seguro de nuestro cachorro, alimentación, y como darle un buen nombre, que sea corto para su mejor comprensión, y dimos inicio a el ejercicio de obedecer al llamado.

            Ahora charlaremos sobre como razona nuestro perro, hablar sobre la inteligencia referida a todo tipo de especie animal, incluidos nosotros los humanos, resulta siempre difícil. Es mucho más acertada la definición de inteligencia animal, donde se comente sobre las capacidades más o menos desarrolladas con procesos de asociación, abstracción y coordinación. Esta definición es muy pertinente, que sin embargo nosotros los humanos la interpretamos de forma antropomórfica, es decir, pensamos, “ si este perro hace una cosa que habría hecho yo también, significa que mi perro es muy inteligente, si no lo hace igual es un tonto”. Esto es muy ridículo ya que es una especie completamente distinta, que retoma experiencias diferentes hacia nosotros.

            La Etología, ciencia reciente, está poniendo las cosas en su sitio, pero para nosotros resulta muy difícil de admitir que pueden existir inteligencias distintas a la nuestra, pero no por esto menos brillantes. Afortunadamente el perro no nos obliga a realizar comparaciones embarazosas, no resulta tan inteligente como los humanos, pero dispone de muy buenas facultades y disposiciones. Sin duda no nos es fácil adentrarnos en un mundo ajeno como el suyo, nos es fácil entender a un animal que “ve sobre todo con el olfato” y además aprovecha muy bien el oído y el tacto, mientras que considera a sus ojos algo secundario. Claro he dicho que un perro “ve con el olfato”, este ejemplo explica lo difícil que es entender a fondo a una especie distinta de la nuestra. Nosotros conocemos solamente una parte del mundo en el cual vivimos, y es la parte que percibimos con nuestros sentidos, pero existe otro mundo a nuestro alrededor, un mundo hecho de colores que nosotros no vemos, de sonidos que no percibimos, de radiaciones que no conocemos y claro todo esto existe.

            Daremos un ejemplo canino muy simple: lorka está en el jardín, hoy no hay nadie cerca ni en los alrededores, ningún ruido, todo está muy tranquilo, y sin embargo ella empieza a ladrar como loca ¿SE HABRA VUELTO LOCA?. Muchos hombres pensarían eso, y sin embargo lorka ha advertido un sonido muy agudo y estridente que le hace creer que es mejor ladrar para emitir la alarma, es un sonido ultrasónico que no llega a nuestros oídos, y si nosotros castigamos a lorka por qué ladra por NADA, cometeríamos una grave injusticia (ella hace lo que un perro entrenado haría, nos está advirtiendo de un ruido extraño).

            Ahora sí, comenzaremos a charlar sobre los sentidos de nuestro perro, trataremos de descubrir como funcionan para no cometer graves errores, pero digamos que no sabemos todo sobre los sentidos de lorka, porque gran parte de su fisiología es aún desconocida para nosotros.

            Todo mundo sabe que el perro tiene un olfato mucho más desarrollado que el nuestro, el número de sus células olfativas (300 millones contra nuestros 20 millones) hace verdaderamente ridículo e inadecuado nuestro olfato. En cuanto al oído se refiere: el umbral acústico superior del hombre esta entre los 16,000 y los 20,000 hz, mientras que los de nuestro perro esta entre los 30,000 y los 40,000 hz, (50,000 hz para el gato que nos gana a todos), además nuestro perro es capaz de distinguir el cambio de dirección de una fuente acústica de 1 a 3 grados. Nosotros partimos solo de 16. En lo que a la vista se refiere ganamos nosotros, el perro es bastante miope. Hasta hace pocos años se creía que también era daltónico, mientras que hoy en día parece comprobado que puede ver cierta gama de colores. Por ahora con nuestros limitados conocimientos, podemos decir que el perro es un animal de orientación predominantemente olfativa, es decir, que su primer encuentro con cualquier impulso se produce  a través del olfato, siguen por orden el oído, el tacto, el gusto y en el último lugar la vista.

            Ahora veamos como razona el perro, por lo general se cree que lorka actúa sobre todo por instinto, pero “instinto, nos dice el ilustre escritor y sinólogo Piero Scanziani, es una palabra ambigua y a menudo mal utilizada”.

            Intentemos aclarar conceptos y separemos las acciones instintivas de las que derivan de una forma de razonamiento. Un acto instintivo sería el que una perra da a luz por primera vez, la perrita ya sabe lo que debe realizar exactamente, sin tener que razonar y sin que nadie se lo haya enseñado nunca, por ejemplo cortar el cordón umbilical. ¿por qué? porque percibe un estímulo clave capaz de poner en marcha un mecanismo de respuesta innato.

            Sin embargo, los instintos no son los dueños absolutos del perro, que sabe dominarlos y plegarlos a sus exigencias; así pues, es correcto hablar de instinto cuando nos referimos a un comportamiento innato, que no necesita ser aprendido, pero no es correcto pensar, como lo hace mucha gente, que los instintos dominan al perro hasta el punto de no ser nunca obstaculizables. El esquema instintivo innato en el perro puede ser modificado, integrado y en ciertos casos sustituido por la experiencia individual, es decir, por lo que el perro experimenta personalmente.

            Es ahí en donde entra en juego la inteligencia, o mejor dicho, el razonamiento. Ojalá esto sea de suma importancia para todos los dueños de perros ya que es muy interesante el como razona nuestro perro, antes de adentrarnos a temas de más interés. En el próximo número charlaremos acerca de el Como aprende el perro.

Se despide de ustedes, EL AMIGO DE SU MEJOR AMIGO.

 

 

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